Organización para el Desarrollo Sustentable

DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

Cada 25 de noviembre, el mundo se une para visibilizar una de las problemáticas más persistentes, normalizadas y devastadoras de los derechos humanos: la violencia contra las mujeres y niñas. Esta fecha, establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1999, rinde homenaje a las hermanas Mirabal —activistas dominicanas asesinadas en 1960— y nos convoca a renovar el compromiso con la erradicación de todas las formas de violencia por motivos de género.

La violencia contra las mujeres no es un hecho aislado ni inevitable. Es estructural, transversal y global. Afecta a mujeres de todas las edades, clases sociales, etnias y territorios. Se manifiesta en el hogar, en el trabajo, en las calles, en las instituciones, en los medios y en los entornos digitales. Y aunque ha habido avances normativos y sociales, las cifras siguen siendo alarmantes.

En Argentina, según el último informe del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación, entre el 1 de enero y el 15 de noviembre de 2025 se registraron 211 víctimas de femicidio, de las cuales 172 fueron femicidios directos, 14 vinculados, 3 transfemicidios, 9 suicidios feminicidas y 13 casos relacionados con el crimen organizado. Si bien esto representa una disminución del 25,2% respecto al pico de 2023, la violencia letal sigue siendo una realidad cotidiana que exige respuestas urgentes, integrales y sostenidas.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible reconoce que la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas no son solo un objetivo en sí mismo (ODS 5), sino una condición indispensable para alcanzar el resto de los objetivos. La violencia de género obstaculiza el acceso a la educación (ODS 4), deteriora la salud física y mental (ODS 3), limita la participación económica (ODS 8), profundiza las desigualdades (ODS 10) y debilita la confianza en las instituciones (ODS 16).

Erradicar la violencia contra las mujeres implica mucho más que sancionar a los agresores. Requiere prevenir desde la infancia, garantizar el acceso a la justicia, fortalecer los sistemas de protección, transformar los imaginarios sociales que naturalizan el control, la discriminación y la impunidad. Implica también reconocer y valorar el rol de las mujeres como agentes de cambio en la construcción de sociedades más justas, resilientes y sostenibles.

Desde la Organizacion para el Desarrollo Sostenible, reafirmamos nuestro compromiso con una agenda que ponga la vida y la dignidad en el centro. Es fundamental fortalecer la educación en derechos humanos y construir entornos seguros, inclusivos y libres de violencia.

Este 25N, no es suficiente con recordar. Es tiempo de actuar, de escuchar, de transformar. Porque sin igualdad de género, no hay desarrollo sostenible. Y sin erradicar la violencia, no hay igualdad posible.

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