DÍA MUNDIAL DE LUCHA CONTRA LA DESERTIFICACIÓN Y LA SEQUÍA
Cada 17 de junio, el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía nos sitúa ante uno de los desafíos ambientales más urgentes de nuestro tiempo: la degradación de las tierras que sustenta la vida de miles de millones de personas. Para este año, el lema oficial establecido por las Naciones Unidas es «Unidos por la tierra: Nuestro legado y nuestro futuro», una consigna que resalta la responsabilidad intergeneracional de proteger nuestros suelos y movilizar a todos los sectores de la sociedad en la restauración de los ecosistemas degradados. La urgencia de esta convocatoria se respalda en estadísticas críticas a nivel global. Según datos de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), hasta el 40% de las zonas terrestres del planeta ya están degradadas, una situación que afecta directamente a cerca de 3.200 millones de personas. Además, se proyecta que para el año 2050 las sequías podrían afectar a más de las tres cuartas partes de la población mundial si no se toman medidas drásticas inmediatas. En Argentina, la problemática adquiere una dimensión alarmante, dado que las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas representan más del 70% del territorio nacional, áreas donde la presión humana y la crisis climática aceleran la pérdida de productividad del suelo.
Desde la Organización para el Desarrollo Sustentable reafirmamos nuestro compromiso con la preservación de los recursos naturales, entendiendo que la salud del suelo es la base indispensable para un porvenir equitativo y resiliente. Nuestra misión se alinea de manera directa con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU, principalmente con el ODS 15 (Vida de Ecosistemas Terrestres). Este objetivo establece en su meta 15.3 la necesidad de luchar contra la desertificación, rehabilitar las tierras degradadas y procurar alcanzar un mundo con una degradación neutra del suelo. Asimismo, mitigar los efectos de las sequías prolongadas es un componente esencial del ODS 6 (Agua Limpia y Saneamiento), ya que la pérdida de la capacidad de retención hídrica de la tierra compromete gravemente las reservas de agua dulce. Al promover la concientización y la acción climática, también vinculamos este día con el ODS 13 (Acción por el Clima), dado que los suelos saludables actúan como gigantescos sumideros de carbono, fundamentales para frenar el calentamiento global. Cuidar la tierra no es una opción de conservación aislada, sino una condición obligatoria para asegurar la soberanía alimentaria, erradicar la pobreza y garantizar que el legado que dejemos a las próximas generaciones sea un planeta habitable y próspero.