DÍA MUNDIAL DE LA NO VIOLENCIA Y LA CULTURA DE PAZ
El 30 de enero se conmemora el Día Mundial de la No Violencia y la Paz, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de construir sociedades más justas, inclusivas y sostenibles. Esta jornada, instaurada en honor al legado de Mahatma Gandhi, asesinado en 1948, fue propuesta por el educador español Llorenç Vidal en 1964 como el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, y reconocida por la UNESCO en 1993. Su propósito es promover una educación basada en valores como la tolerancia, la solidaridad, el respeto a los derechos humanos y la resolución pacífica de los conflictos.
En el contexto actual, marcado por múltiples crisis sociales, ambientales y climáticas, la no violencia adquiere nuevas dimensiones. La violencia no se manifiesta únicamente en actos físicos, sino también en formas estructurales y simbólicas que afectan de manera desigual a comunidades vulnerables. La degradación ambiental, el cambio climático, la contaminación y el acceso desigual a los recursos naturales son expresiones de una violencia sistémica que compromete el bienestar de las personas y del planeta.
Desde una perspectiva socioambiental, la cultura de paz implica también una relación armónica con la naturaleza. Promover la paz es defender los territorios, proteger los bienes comunes, garantizar el derecho al agua, al aire limpio, a la biodiversidad y a un ambiente sano. Es también reconocer y acompañar las luchas de quienes defienden estos derechos, muchas veces en contextos de riesgo y criminalización.
Este día nos invita a renovar el compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el ODS 16, que promueve sociedades pacíficas e inclusivas, y el ODS 13, que llama a adoptar medidas urgentes contra el cambio climático. La paz no es solo la ausencia de guerra, sino la presencia activa de justicia, equidad y cuidado mutuo. En las escuelas, en los barrios, en las organizaciones y en los territorios, cada gesto cuenta: desde un espacio de diálogo hasta una acción colectiva por el ambiente.
Conmemorar el Día Mundial de la No Violencia y la Paz es una oportunidad para sembrar conciencia, fortalecer redes de solidaridad y construir, desde lo cotidiano, una cultura que ponga la vida en el centro. Porque no hay paz sin justicia social, y no hay justicia sin sostenibilidad