DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER Y LA NIÑA EN LA CIENCIA
Hoy, 11 de febrero, nos unimos a la comunidad global para conmemorar el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Esta fecha, más que una simple efeméride en el calendario, representa un firme compromiso con la justicia histórica y el progreso social, buscando no solo reconocer el invaluable legado de las científicas que nos precedieron, sino también derribar las barreras invisibles que aún separan a muchas niñas y jóvenes de las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).
Durante siglos, el relato oficial de la ciencia se construyó bajo una mirada mayoritariamente masculina, invisibilizando las contribuciones fundamentales de mujeres que, a menudo desde la sombra, transformaron nuestra comprensión del universo, la vida y la materia. Sin embargo, hoy sabemos con certeza que el ingenio y la curiosidad intelectual no conocen de géneros; la historia de la medicina, la astronomía, la informática y la biotecnología está impregnada del esfuerzo y la visión femenina, elementos que han sido motores indispensables para los avances que hoy disfrutamos.
A pesar de estos progresos, la realidad actual nos muestra que el camino hacia la paridad plena aún presenta desafíos significativos. Las estadísticas nos recuerdan que las mujeres siguen estando subrepresentadas en sectores tecnológicos de vanguardia y que el acceso a puestos de alta dirección o liderazgo en investigación sigue siendo una meta difícil de alcanzar para muchas. Por ello, el impulso de la Organización de las Naciones Unidas hacia esta fecha es vital: nos recuerda que la equidad en la ciencia es una herramienta poderosa para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, específicamente el ODS 4, que garantiza una educación de calidad, y el ODS 5, centrado en la igualdad de género. Al fomentar un entorno donde niñas y mujeres puedan investigar, crear y liderar sin prejuicios, no solo estamos reparando una deuda histórica de igualdad, sino que estamos enriqueciendo el capital intelectual de la humanidad. La diversidad de perspectivas es el combustible de la innovación; sin la mirada de las mujeres, la ciencia estaría intentando resolver los problemas del mundo con una visión incompleta.
En este día, las aulas, laboratorios y centros de innovación se transforman en espacios de encuentro donde el testimonio de científicas en activo se convierte en un faro para las nuevas generaciones. Escuchar sus historias de perseverancia y éxito permite que las niñas encuentren referentes reales, figuras de carne y hueso que demuestran que el sueño de descubrir una cura, diseñar una inteligencia artificial ética o explorar el espacio exterior es perfectamente alcanzable. Desde nuestra organización, reafirmamos con orgullo nuestro compromiso con este ecosistema científico diverso e inclusivo. Celebramos con entusiasmo que cada día más mujeres asuman cargos de máxima responsabilidad, demostrando una capacidad técnica y humana excepcional que rompe definitivamente con el obsoleto mito de que la ciencia es un terreno exclusivo de hombres. Seguiremos trabajando para que la brecha de género sea pronto un recuerdo del pasado y para que el talento, venga de donde venga, encuentre siempre una puerta abierta hacia el conocimiento y el futuro.