SEPTIEMBRE AMARILLO: MES DE LA PREVENCIÓN DEL SUICIDIO
Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Internacional para la Prevención del Suicidio y septiembre se convierte en una oportunidad para hablar de una problemática que muchas veces permanece en silencio.
No se trata solamente de hablar de números. Se trata de entender que detrás de cada dato hay una persona, una historia, una familia y una comunidad atravesada por el dolor.
Los últimos datos disponibles muestran la dimensión de esta problemática: durante 2025 se registraron 5.209 suicidios en Argentina, un 22,6% más que el año anterior. En Tucumán se registraron 227 casos durante el mismo período. (Fuente: SNIC/SNIC-SAT, Ministerio de Seguridad Nacional; datos elaborados junto con INDEC).
Estos datos nos interpelan. Pero también nos recuerdan algo fundamental: la prevención no empieza únicamente cuando aparece una crisis. Empieza mucho antes, cuando construimos vínculos, cuando generamos espacios de escucha y cuando hacemos que pedir ayuda sea posible y no motivo de vergüenza.
Desde la Organización para el Desarrollo Sustentable (ODS) entendemos que cuidar a las personas también es construir comunidades sostenibles. El ODS 3, Salud y Bienestar, plantea la importancia de promover una vida saludable y el bienestar para todas las personas. Para que ese objetivo sea una realidad, necesitamos hablar de salud mental, fortalecer las redes comunitarias y promover políticas públicas que acompañen a quienes lo necesitan.
¿Qué podemos hacer? No hace falta ser especialista para acompañar a alguien. Podemos empezar preguntando: “¿Cómo estás de verdad?” Y escuchar.
Si alguien nos cuenta que no está bien, podemos evitar frases que minimicen lo que siente, como “tenés que ponerle ganas”, “ya se te va a pasar” o “hay gente que está peor”. A veces, lo más importante es escuchar sin juzgar, permanecer cerca y acompañar a esa persona a buscar ayuda profesional.
También es importante prestar atención a cambios significativos en el comportamiento, al aislamiento o a expresiones de desesperanza. No debemos minimizar las señales de alarma ni pensar que alguien simplemente está buscando llamar la atención.
Y hay algo que necesitamos saber: preguntar directamente si una persona está pensando en hacerse daño no aumenta el riesgo ni “le pone una idea en la cabeza”. Una pregunta hecha con cuidado puede abrir un espacio para hablar y buscar ayuda.
Pedir ayuda también es cuidarse
Septiembre Amarillo nos invita a mirar un poco más allá de las estadísticas. A entender que la prevención también se construye en los vínculos cotidianos: en una familia, una escuela, un grupo de amigos, un espacio de trabajo, una organización o una comunidad.
Hablar no soluciona todo, pero puede ser el primer paso.
Escuchar también es cuidar.
Y pedir ayuda también es una forma de cuidarnos.
Desde ODS creemos que construir un futuro sostenible también significa construir comunidades donde las personas puedan sentirse acompañadas, escuchadas y cuidadas.
“Porque pedir ayuda no es rendirse: es elegir seguir”
*Si estás atravesando un momento difícil, no tenés que atravesarlo en soledad. Hablar con alguien de confianza, acercarte a un profesional de salud mental o recurrir a los servicios de asistencia puede ser un primer paso.
En Tucumán existen líneas de atención disponibles las 24 horas: 135, 107 y Telepsicología 0800-122-1555. (Fuente: Ministerio de Salud Pública de Tucumán, Dirección de Salud Mental y Adicciones). Ante una situación de riesgo inmediato, es importante buscar ayuda urgente y no dejar sola a la persona*