DÍA INTERNACIONAL DE LA JUVENTUD
Cada 12 de agosto, Naciones Unidas conmemora el Día Internacional de la Juventud, una fecha proclamada por la Asamblea General en diciembre de 1999 a partir de las recomendaciones de la Conferencia Mundial de Ministros de la Juventud realizada en Lisboa en 1998. Según datos de la ONU, en el mundo hay unos 1.800 millones de jóvenes con edades comprendidas entre 10 y 24 años, la generación juvenil más numerosa de la historia.
El lema elegido para este 2026 es «Contextos diferentes, aspiraciones comunes», una consigna que reconoce que, aunque los jóvenes crecen en realidades muy distintas según el país o la región, comparten anhelos similares: acceso a la educación, a un empleo digno, a la participación social y a un futuro con oportunidades.
La realidad argentina: una brecha que se profundiza
Los datos locales confirman la urgencia del tema. Según el informe de mercado laboral del INDEC correspondiente al primer trimestre de 2026, mientras la tasa de desocupación general se ubica en 7,5%, entre las personas de 14 a 29 años alcanza el 16%, más del doble del promedio nacional.
La precariedad es otro punto crítico: el 43% de las personas ocupadas en Argentina trabaja en la informalidad, lo que equivale a cerca de nueve millones de trabajadores sin aportes ni protección social, y entre los jóvenes ese fenómeno se agrava aún más. A nivel regional, un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre tendencias del mercado laboral en América Latina y el Caribe ubicó a la Argentina entre los países con mayor desempleo juvenil: durante 2025 la tasa de desempleo entre las personas de 15 a 24 años alcanzó 19,3%, lo que significa que aproximadamente una de cada cinco personas jóvenes económicamente activas del país estaba desempleada.
Esta problemática conecta de manera directa con varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030:
ODS 4 (Educación de calidad): garantizar el acceso a una formación pertinente que prepare a los jóvenes para el mundo del trabajo.
ODS 8 (Trabajo decente y crecimiento económico): reducir la informalidad y ampliar el acceso al empleo digno para las nuevas generaciones.
ODS 10 (Reducción de las desigualdades): achicar la brecha entre jóvenes y adultos en el acceso a oportunidades.
ODS 16 (Paz, justicia e instituciones sólidas): fortalecer la participación juvenil en los espacios de decisión que definen su propio futuro.
Desde nuestra organización entendemos que ninguna sociedad puede pensar su desarrollo sostenible de espaldas a su juventud. Los datos son elocuentes: los jóvenes enfrentan hoy más obstáculos para acceder a un trabajo digno que el resto de la población, pero también son quienes sostienen, con mayor intensidad, la esperanza de transformar esa realidad. Acompañar ese proceso con educación, oportunidades y espacios genuinos de participación, no es una opción, sino una responsabilidad colectiva que involucra al Estado, a las instituciones y a cada uno de nosotros