DÍA DEL RESPETO A LA DIVERSIDAD CULTURAL
Cada 12 de octubre, la Argentina conmemora el Día del Respeto a la Diversidad Cultural. La fecha tiene una historia: en 1917 se instituyó como feriado nacional bajo el nombre «Día de la Raza». En 2010, un decreto cambió esa denominación para darle un sentido acorde al valor que la Constitución y los tratados de derechos humanos asignan a la diversidad étnica y cultural de todos los pueblos. El cambio de nombre fue un cambio de mirada: de celebrar una idea de superioridad a reconocer la pluralidad que nos constituye.
Esa pluralidad también se puede medir. El Censo 2022 reveló que 1.306.730 personas se reconocen indígenas o descendientes de alguno de los 58 pueblos originarios registrados, el 2,9 % de la población en viviendas particulares, contra el 2,4 % de 2010. El pueblo mapuche es el más numeroso, con 145.783 personas, y Jujuy y Salta son las provincias con mayor proporción: el 10 % de su población en ambas. Cada vez más personas se animan a nombrar su identidad, y eso nos obliga a mirar con más atención a quienes durante décadas fueron invisibilizados.
Esa visibilidad convive con una fragilidad. Los censados indicaron que hablan o entienden unas 53 lenguas ancestrales, pero solo el 29,3 % de la población indígena respondió que usa la lengua de su pueblo. Una lengua que deja de hablarse se lleva consigo una forma de nombrar el mundo, de cuidar el territorio y de transmitir saberes. Por eso proteger la diversidad cultural es también proteger conocimientos que tienen mucho para aportar a los desafíos ambientales y sociales de hoy.
Hace más de dos décadas, la comunidad internacional lo expresó en una declaración que sostiene que la diversidad cultural es patrimonio común de la humanidad y uno de los motores centrales del desarrollo sostenible de las comunidades, los pueblos y las naciones. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible van en la misma dirección. El ODS 4 incluye entre sus metas la valoración de la diversidad cultural en la educación, y la educación intercultural bilingüe es una herramienta concreta para lograrlo. El ODS 10 plantea reducir las desigualdades, algo imposible sin datos que hagan visibles a quienes quedaron fuera. El ODS 11 propone proteger el patrimonio cultural de nuestras comunidades, y el ODS 16 aspira a sociedades pacíficas e inclusivas, donde nadie tenga que ocultar su identidad para ser parte.
Desde nuestra organización creemos que no hay desarrollo sostenible sin respeto. Respetar la diversidad no es solo tolerar al otro: es escuchar a los pueblos originarios, las comunidades migrantes y las culturas que conviven en nuestros territorios, y darles lugar en las decisiones que los involucran. Es también preguntarnos qué hacemos, cada uno desde su lugar, para que la educación, el trabajo y los espacios públicos reflejen la riqueza de lo que somos.
Este 12 de octubre te invitamos a reflexionar, a informarte y a sumarte al diálogo. Un futuro sostenible solo se construye entre todos, y todos incluye cada una de nuestras culturas.