DÍA DE LA CONCIENCIA AMBIENTAL POR EL DERRAME DE PETRÓLEO
Cada 16 de enero, se conmemora el Día de la Conciencia Ambiental por el Derrame de Petróleo, una fecha que nos interpela como sociedad a no olvidar uno de los mayores desastres ecológicos ocurridos en aguas dulces a nivel mundial. El 15 de enero de 1999, el buque Sea Paraná colisionó con el Estrella Pampeana, de la empresa Shell, frente a las costas de Magdalena, en el Río de la Plata. El resultado fue el derrame de más de 5,4 millones de litros de petróleo crudo, que se esparcieron por más de 40 kilómetros de costa, afectando gravemente la biodiversidad, contaminando el agua y perjudicando a comunidades locales que dependían del río para su sustento.
Este hecho, que aún no ha tenido una reparación ambiental integral ni justicia efectiva, motivó la movilización de estudiantes, artistas, organizaciones sociales y comunidades costeras que, desde entonces, cada año recuerdan esta fecha como un llamado urgente a la memoria ecológica y a la acción colectiva. A pesar de la magnitud del desastre, el caso continúa impune, y la falta de políticas públicas eficaces para prevenir y sancionar este tipo de crímenes ambientales sigue siendo una deuda pendiente.
Los derrames de petróleo no son hechos aislados ni exclusivos de nuestro país. Según datos de la ONU, cada año se derraman más de 1,3 millones de toneladas de hidrocarburos en los océanos y cuerpos de agua del mundo. En Argentina, los derrames en Vaca Muerta, el Golfo San Jorge y otras regiones productivas se repiten con preocupante frecuencia, muchas veces sin la debida visibilidad ni control. Estos eventos contaminan fuentes de agua potable, destruyen ecosistemas, afectan la salud de las personas y comprometen la seguridad alimentaria de generaciones enteras.
Este día nos recuerda que el desarrollo económico no puede seguir avanzando a costa de la vida. La riqueza natural de nuestro país ( sus humedales, glaciares, bosques, acuíferos y biodiversidad) no es un recurso infinito ni reemplazable. Por eso, desde nuestra organización reafirmamos que no hay planeta B y que el futuro de nuestra sociedad depende de decisiones políticas y ciudadanas que prioricen el cuidado del ambiente por sobre los intereses económicos de unos pocos.
La conmemoración del 16 de enero se vincula directamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030. El ODS 6 (Agua limpia y saneamiento) se ve vulnerado cuando los derrames contaminan ríos y acuíferos. El ODS 13 (Acción por el clima) exige una transición energética justa que deje atrás los combustibles fósiles. El ODS 14 (Vida submarina) y el ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres) nos recuerdan que la biodiversidad no es un lujo, sino la base de la vida en el planeta. El ODS 16 (Paz, justicia e instituciones sólidas) interpela la impunidad ambiental, y el ODS 17 (Alianzas para lograr los objetivos) destaca la importancia de la articulación entre sociedad civil, Estado y sector privado para lograr cambios reales.
Hoy más que nunca, es necesario exigir políticas públicas ambientales firmes, con controles efectivos, sanciones ejemplares y participación ciudadana. También es fundamental promover la educación ambiental como herramienta de transformación cultural y política. Porque la conciencia ambiental no es solo una efeméride: es una práctica cotidiana, una forma de habitar el mundo con responsabilidad y solidaridad intergeneracional.
Desde nuestra Organización los invitamos a sumarse a este reclamo por justicia ambiental. A informarse, a participar, a exigir transparencia y a defender los bienes comunes. Porque cambiar esta historia es posible, y empieza con cada acción que tomamos.