ANIVERSARIO LEY 26.331: LEY DE BOSQUES NATIVOS
La Ley 26.331 es una herramienta clave para proteger los bosques nativos en Argentina y avanzar hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente en materia ambiental, climática y de justicia territorial.
Sancionada en 2007, la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos establece criterios para la conservación, el aprovechamiento sostenible y la restauración de los bosques nativos del país. Reconoce el valor de los servicios ecosistémicos que brindan —como la regulación hídrica, la conservación del suelo, la captura de carbono y la biodiversidad— y promueve la participación de las comunidades locales en su gestión.
Uno de los pilares de la ley es el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN), que clasifica los bosques en tres categorías según su grado de conservación:
- Categoría I (rojo): bosques de alto valor de conservación, que no deben transformarse.
- Categoría II (amarillo): bosques de valor medio, que pueden ser aprovechados de forma sostenible.
- Categoría III (verde): bosques de bajo valor de conservación, que pueden transformarse parcialmente.
La ley también creó el Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos, destinado a compensar a las provincias y a los propietarios por la conservación y el manejo sustentable de los bosques. Sin embargo, informes oficiales muestran que este fondo ha sido históricamente subejecutado: en 2020, por ejemplo, se asignó solo el 3,9% del monto que establece la ley.
En cuanto a su vínculo con los ODS, la Ley 26.331 contribuye directamente a:
- ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres): al proteger los bosques nativos, fundamentales para la biodiversidad y la lucha contra la desertificación.
- ODS 13 (Acción por el clima): al promover la captura de carbono y la resiliencia frente al cambio climático.
- ODS 6 (Agua limpia y saneamiento): al preservar cuencas hídricas y regular el ciclo del agua.
- ODS 2 (Hambre cero) y ODS 1 (Fin de la pobreza): al fomentar el uso sustentable de los recursos forestales por parte de comunidades rurales e indígenas.
Según datos del Ministerio de Ambiente, Argentina perdió más de 7 millones de hectáreas de bosques nativos entre 1998 y 2020, siendo el Gran Chaco la región más afectada. Esto resalta la urgencia de fortalecer la implementación de la ley, garantizar el financiamiento adecuado y promover la participación activa de las comunidades en la defensa de sus territorios.
Frente a la tala indiscriminada, los desmontes ilegales y los incendios forestales —muchos de ellos intencionales— que afectan año tras año a distintas regiones del país, la protección del bosque no puede depender solo de las leyes. También requiere del compromiso cotidiano de cada persona: al informarse, al exigir políticas públicas efectivas, al cuidar los espacios verdes locales, al apoyar a las comunidades que defienden sus territorios y al rechazar prácticas que degradan el ambiente.
Desde nuestra organización renovamos el compromiso con nuestros bosques porque proteger los árboles es proteger el agua, el aire, la vida. Es cuidar lo que nos sostiene hoy y lo que queremos dejar a quienes vienen. Porque cada árbol que se salva, cada bosque que se regenera, es una semilla de futuro.