EL DÍA DEL AMIGO QUE DEJA HUELLA
¿La Tierra es nuestra amiga?
En Argentina, como en muchos otros países, el 20 de julio se celebra el Día de la Amistad: una fecha de encuentro, festejo y alegría compartida. Es habitual que las celebraciones tengan lugar en espacios públicos como parques, plazas y paseos, que se convierten en puntos de reunión para miles de personas.
En Tucumán no fue la excepción. Sin embargo, esta vez debemos preguntarnos: ¿estamos celebrando en armonía con nuestro entorno? Porque mientras se brindaba por la amistad, uno de nuestros principales pulmones verdes, el Parque 9 de Julio, amaneció completamente cubierto de residuos.
Bolsas plásticas, vasos descartables, pañales usados e incluso aceite vertido en el lago fueron parte del paisaje que dejó la jornada. Ese mismo lago que alberga diversas especies, refugia árboles centenarios y representa un símbolo de identidad y recreación para las y los tucumanos.
La acumulación de basura en espacios verdes no es solo una cuestión estética o higiénica. Es el reflejo de un modelo de consumo que impacta directamente en la crisis climática. Los residuos plásticos liberan gases de efecto invernadero, contaminan el suelo y el agua al degradarse, y afectan gravemente la biodiversidad urbana. Convertir nuestro parque en un basural es una forma de violencia ambiental que debe interpelarnos como sociedad.
Desde la Organización para el Desarrollo Sustentable venimos advirtiendo sobre esta problemática, que está estrechamente ligada a una combinación peligrosa: la falta de infraestructura adecuada, un consumo desmedido, escasa educación ambiental y, sobre todo, una preocupante falta de conciencia colectiva sobre el cuidado de lo público y del medioambiente.
En este escenario, las políticas públicas tienen un rol fundamental. No sólo para corregir estas fallas estructurales, sino para garantizar la salud de la población y preservar el ecosistema en su conjunto.
Vivimos un contexto global donde los eventos climáticos extremos se intensifican: temperaturas récord, tormentas violentas, inundaciones, incendios forestales. Cada acción local, por pequeña que parezca, tiene repercusiones. Lo ocurrido en el Parque 9 de Julio no es un hecho aislado, sino un síntoma más de una crisis ambiental que exige respuestas urgentes.
Desde nuestra organización creemos que el cuidado del ambiente comienza con gestos simples: no dejar basura en el suelo, usar los cestos disponibles, evitar plásticos de un solo uso y, sobre todo, educar en valores de respeto y responsabilidad colectiva.
Es hora de repensar cómo celebramos, cómo habitamos lo público y cómo podemos construir juntos una cultura del cuidado. Porque la amistad también se celebra respetando el entorno que nos une.
Te invitamos a sumarte a nuestro Programa de Voluntariado para construir, entre todos, un desarrollo más justo, consciente y sostenible.