Cada año se conmemora la Semana de la Lucha contra la Pobreza Energética, una fecha que busca visibilizar una problemática que afecta a millones de personas en el mundo: la dificultad o imposibilidad de acceder a servicios básicos de energía como la electricidad, el gas o una calefacción adecuada. La pobreza energética no solo significa no poder pagar una factura, sino también vivir en condiciones que afectan la salud, el bienestar y la calidad de vida. Muchas familias deben elegir entre comprar alimentos o pagar la luz, entre abrigarse o cubrir otras necesidades esenciales. Esta situación se vuelve aún más grave en los sectores más vulnerables, donde las viviendas no están preparadas para soportar el frío o el calor extremo. En Argentina, esta realidad también está presente. Los aumentos en las tarifas y la situación económica hacen que cada vez más hogares tengan dificultades para acceder a la energía. Esto impacta especialmente en niños, adultos mayores y personas en situación de vulnerabilidad, quienes sufren las consecuencias tanto físicas como emocionales.
La energía es un derecho básico, porque permite estudiar, cocinar, higienizarse y vivir dignamente. Sin energía, el desarrollo personal y social se ve limitado. Por eso, esta semana busca generar conciencia y promover acciones que ayuden a garantizar el acceso justo y equitativo para todos. Es fundamental que el Estado, las organizaciones y la sociedad trabajen juntos para encontrar soluciones, como el uso de energías renovables, políticas públicas inclusivas y programas de ayuda para quienes más lo necesitan. Desde nuestra organización invitamos a reflexionar sobre esta problemática y pensar que como sociedad todavía falta mucho por hacer. Todos merecemos tener las mismas condiciones para vivir bien. Por eso es importante tomar conciencia y buscar soluciones, para que algún día nadie tenga que sufrir por no tener algo tan básico como la energía.