DÍA MUNDIAL DEL HÁBITAT
Naciones Unidas instituyó el Día Mundial del Hábitat en 1985 y se conmemoró por primera vez en 1986, en Nairobi. Se celebra el primer lunes de octubre, y este año fue el 5. El lema de 2026 es «Adecuada vivienda para todos», y la sede de la conmemoración global es Muscat, Omán, entre el 5 y el 8 de octubre.
El punto de partida es una brecha enorme. Según ONU-Hábitat, unos 2.800 millones de personas en el mundo sufren alguna forma de vivienda inadecuada, y cerca de 1.100 millones viven en barrios marginales o asentamientos informales. En su mensaje por la fecha, el secretario general, António Guterres, definió la vivienda adecuada como base de la dignidad, la seguridad y las oportunidades, y pidió tratarla como un bien público.
Una vivienda adecuada es mucho más que un techo. Implica seguridad en la tenencia, acceso a agua y saneamiento, energía, ubicación cercana a escuelas, centros de salud y trabajo, y un costo que las familias puedan sostener. Por eso este día marca el inicio de Octubre Urbano, que cierra el 31 de octubre con el Día Mundial de las Ciudades, dedicado este año a «Regenerar la ciudad: vivienda adecuada para todos».
En Argentina, el Censo 2022 del INDEC muestra avances y deudas pendientes. Las viviendas con al menos un propietario viviendo en ellas son el 65,5%, frente al 72,9% de 2010, lo que refleja un acceso a la casa propia cada vez más difícil. En saneamiento, la cobertura de cloacas pasó del 53,7% al 62,6% entre censos, una mejora que todavía deja a casi cuatro de cada diez viviendas sin conexión. Un informe de la Fundación Tejido Urbano, basado en datos del Censo, estimó que 10,7 millones de hogares urbanos, el 73% del total, presentan algún tipo de déficit habitacional, y que 1,2 millones viven en barrios populares registrados en el ReNaBaP.
El Día del Hábitat se vincula con la Agenda 2030. El ODS 11, Ciudades y Comunidades Sostenibles, fija en su meta 11.1 asegurar para 2030 el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles, y mejorar los barrios marginales. También se conecta con el ODS 1, Fin de la Pobreza, que promueve la seguridad en la tenencia de la tierra y el acceso a servicios básicos. A la vez, se relaciona con el ODS 6, Agua Limpia y Saneamiento, y el ODS 7, Energía Asequible y No Contaminante, porque una vivienda sin agua segura, cloacas ni energía no puede considerarse adecuada. El ODS 13, Acción por el Clima, completa el cuadro, ya que la calidad y la ubicación de las viviendas determinan cuán expuestas están las familias a inundaciones, olas de calor y otros eventos extremos.
Desde la Organizacion para el Desarrollo Sustentable entendemos que garantizar el derecho a un hábitat digno es una tarea compartida entre el Estado, el sector privado, las organizaciones y la comunidad. Cada barrio con servicios, cada familia con una vivienda segura y cada ciudad planificada con criterio de inclusión nos acercan a la meta de no dejar a nadie atrás.