DÍA MUNDIAL DE LOS GLACIARES: entre la protección y un debate en tensión
En el Dia Mundial de los Glaciares, Argentina atraviesa un momento clave: mientras se impulsan modificaciones a la ley que los protege, crece la preocupación por la falta de participación ciudadana en un debate que definirá el futuro del agua.
Los glaciares son reservas estratégicas de agua dulce. En un contexto de crisis climática, cumplen un rol fundamental en la regulación hídrica, el equilibrio de los ecosistemas y el abastecimiento de millones de personas.
Argentina cuenta con una de las mayores reservas de glaciares de America Latina, su protección no es solo ambiental, es social, económica y geopolítica.
La actual Ley de Glaciares establece presupuestos mínimos para la protección de estas áreas, prohibiendo actividades que puedan dañarlas, como la minería en zonas glaciares y periglaciares. Además, reconoce algo central: que estos territorios no son recursos disponibles sin límites, sino bienes comunes estratégicos.
En los últimos meses, el gobierno impulsó cambios en esta normativa que generan fuerte preocupación. Entre los puntos en discusión:
- La redefinición de qué se considera ambiente Periglacial
- La posible habilitación de actividades productivas en zonas hoy protegidas
- Una flexibilización de los criterios de protección.
Lo que está en juego no es menor: modificar la ley podría abrir la puerta a intervenciones en áreas clave para el equilibrio ambiental.
El debate llegó a la Cámara de Senadores, donde fue aprobado por mayoría, y en las próximas semanas continuará su tratamiento en la Cámara de Diputados. En ese marco, y en un contexto de alta tensión, se establecieron instancias previas de participación: dos audiencias públicas, previstas para el 25 de marzo de manera presencial y el 26 de marzo en formato virtual.
Sin embargo, la audiencia pública expuso rápidamente un problema (como el gobierno le llama): más de 100.000 personas se inscribieron para participar, pero solo 200 podrán tomar la palabra.
Esto generó cuestionamientos inmediatos sobre la calidad democrática del proceso.
LAS AUDIENCIAS BAJO CUESTIÓN
Diversas organizaciones ambientales, académicas y sociales advirtieron que las condiciones actuales limitan la participación real de la ciudadanía.
Entre ellas: Greenpeace, FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales), Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, Círculo de Políticas Ambientales, Red Universitaria por la Crisis Climática.
Estas mismas presentaron una medida cautelar urgente solicitando: la ampliación de las jornadas y la garantía de participación oral para quienes se inscribieron
El planteo es claro: no se puede discutir una ley de este impacto sin escuchar a la sociedad.
UNA DISCUSIÓN CON VOCES ACOTADAS
El dato es contundente: decenas de miles de personas quieren participar, pero solo una mínima parte podrá hacerlo. Más allá de lo formal, esto abre una pregunta de fondo:
¿Qué tipo de debate se está dando si la mayoría de las voces queda afuera?
La participación ciudadana no es un detalle: es una condición básica cuando se discuten bienes comunes como el agua. Tenemos que entender que la pérdida de glaciares no es un escenario lejano, esto implica:
- Menor disponibilidad de agua dulce
- Afectación a comunidades enteras
- Impactos en la producción
- Alteraciones irreversibles en los ecosistemas
Y en muchos casos, lo que se pierde no se recupera.
En este día, la discusión va mucho más allá de una fecha conmemorativa. Se trata de decidir: qué modelo de desarrollo se impulsa, quiénes participan en esas decisiones, y qué lugar ocupa el ambiente en la agenda pública
Cuando miles de personas piden ser escuchadas y no lo son, el problema ya no es solo ambiental: también es democrático.
Y frente a este escenario, queda una pregunta abierta:
¿Qué pesa más en la toma de decisiones: la protección del agua o los intereses económicos de corto plazo?
