DÍA NACIONAL DE LA CONCIENCIA AMBIENTAL
Cada 27 de septiembre Argentina conmemora el Día Nacional de la Conciencia Ambiental, establecido por la Ley 24.605 de 1995. La fecha recuerda una tragedia ocurrida en 1993 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires: siete personas murieron por la inhalación de gas cianhídrico, generado por residuos industriales (cianuro y ácido sulfúrico) vertidos irregularmente en la red cloacal, que reaccionaron y emanaron el gas letal hacia una vivienda. Entre las víctimas estaban cuatro integrantes de una familia y tres trabajadores de salud que acudieron a auxiliarlos.
Tres décadas después, la fecha sigue siendo una oportunidad para medir qué tan lejos, o cerca, estamos de garantizar un ambiente sano, y se conecta directamente con varios Objetivos de Desarrollo Sostenible: el ODS 12 (Producción y consumo responsables), el ODS 13 (Acción por el clima) y el ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres).
Los datos actuales muestran que la deforestación en el norte argentino no se detiene. Según el último informe de Greenpeace, en 2025 el Gran Chaco argentino perdió 210.702 hectáreas de bosque nativo entre desmonte y incendios: 94.204 hectáreas desmontadas con topadoras y 116.498 hectáreas quemadas, una superficie combinada equivalente a diez veces la ciudad de Buenos Aires. Esto representó un aumento del 40% respecto de 2024, cuando se habían perdido 149.649 hectáreas.
Tucumán no está exenta de este proceso. Según datos oficiales citados en informes ambientales, entre 2007 y 2017 la provincia perdió 102.162 hectáreas de bosque nativo, y estudios académicos recientes de la UNT y el CONICET documentan que, solo en el este tucumano (departamentos de Burruyacu y Cruz Alta), la expansión de la soja y la caña de azúcar provocó la pérdida de decenas de miles de hectáreas de bosque chaqueño entre 1990 y 2025, con impactos directos en la biodiversidad, el acceso al agua y las comunidades campesinas e indígenas de la zona.
Argentina se comprometió, en el marco de los acuerdos climáticos internacionales, a detener la deforestación para 2030. Sin embargo, organizaciones ambientales advierten que existen intentos de modificar la Ley de Bosques (Ley 26.331) para flexibilizar los desmontes, justo cuando el consenso científico insiste en que proteger los bosques nativos es clave para mitigar la crisis climática y de biodiversidad.
La conciencia ambiental no se agota en una fecha: se construye con decisiones cotidianas como consumo responsable, cuidado del agua, separación de residuos y con la exigencia de políticas públicas que protejan los bosques y ecosistemas que sostienen la vida.
Desde la Organización para el Desarrollo Sustentable acompañamos ese compromiso, promoviendo la educación ambiental como herramienta de cambio real.