DÍA MUNDIAL DE LA LIBERTAD DE PRENSA
En este Día Mundial de la Libertad de Prensa, debemos recordar que el acceso a información veraz, independiente y plural es el cimiento indispensable para construir sociedades más justas y equitativas. A nivel global, el panorama es crítico: la UNESCO advierte que una gran parte de la población mundial ha experimentado un declive en la libertad de prensa en sus países en los últimos cinco años, enfrentando una triple amenaza de censura gubernamental, desinformación digital y violencia física contra comunicadores. Este fenómeno erosiona la democracia a escala planetaria, silenciando las voces que denuncian las crisis humanitarias y climáticas que afectan a nuestra casa común.
La libertad de expresión no es solo un derecho civil; es el mecanismo de control social que garantiza que los compromisos de la Agenda 2030 no queden en promesas vacías, permitiendo la transparencia necesaria para monitorear el progreso ambiental, social y económico.
La situación en Argentina nos convoca hoy a una profunda reflexión. Según los informes más recientes de organizaciones como Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), el país ha experimentado un retroceso alarmante en sus indicadores de libertad de expresión. Al cierre de 2025, Argentina descendió 11 posiciones en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, situándose en el puesto 98. Este declive se vincula directamente con un incremento del 66% en los ataques a la prensa y un pico histórico de 278 incidentes registrados durante el último año, el nivel más alto en casi dos décadas. Estas cifras incluyen desde hostigamientos en redes sociales y discursos de descalificación oficial hasta restricciones físicas en la cobertura de manifestaciones y el cierre de canales institucionales de acceso a la información.
Este escenario impacta directamente en el cumplimiento del ODS 16: Paz, Justicia e Instituciones Sólidas. Específicamente, la meta 16.10 exige a los Estados garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales. Cuando el periodismo se ve amenazado, se debilita el estado de derecho y se opaca la rendición de cuentas, elementos vitales para combatir la corrupción y la desigualdad. Sin una prensa libre que investigue y difunda los desafíos del cambio climático o las brechas sociales, la sostenibilidad se vuelve inalcanzable.
Desde nuestra Organización, entendemos que no puede haber desarrollo sustentable sin una voz ciudadana que pueda expresarse sin miedo. La seguridad de los comunicadores y la pluralidad de voces en los medios son pilares que sostienen la paz social y la gobernanza democrática. Hoy, honramos la labor de quienes, a pesar de las presiones y la creciente hostilidad, siguen ejerciendo su oficio para que el derecho a saber siga perteneciendo a todos los argentinos, asegurando así un futuro donde la verdad sea la base de nuestra prosperidad común.